La salida de España y otros cuatro países por la presencia de Israel en el festival no ha calmado las aguas eurovisivas. Entre manifestaciones, investigaciones que muestran la presunta manipulación del televoto y una organización que no consigue frenar las malas prácticas, el concurso muestra sus costuras.
La salida de España y otros cuatro países por la presencia de Israel en el festival no ha calmado las aguas eurovisivas. Entre manifestaciones, investigaciones que muestran la presunta manipulación del televoto y una organización que no consigue frenar las malas prácticas, el concurso muestra sus costuras.