El fin de semana en Washington comenzó con luchadores amenazándose delante del monumento a Lincoln y terminó con la familia Trump subida al octágono. Fue una escena imperial a la sombra de la Casa Blanca, un alarde del exceso estadounidense para celebrar el cumpleaños del presidente.
El fin de semana en Washington comenzó con luchadores amenazándose delante del monumento a Lincoln y terminó con la familia Trump subida al octágono. Fue una escena imperial a la sombra de la Casa Blanca, un alarde del exceso estadounidense para celebrar el cumpleaños del presidente.