La mejor tenista de todos los tiempos quiere volver a Wimbledon, uno de sus templos, pero sin mayor ambición que la de enseñarle a sus hijas Olympia y Adira quién fue su madre: “de lo que se trata es de que mis niñas me vean jugar”.
La mejor tenista de todos los tiempos quiere volver a Wimbledon, uno de sus templos, pero sin mayor ambición que la de enseñarle a sus hijas Olympia y Adira quién fue su madre: “de lo que se trata es de que mis niñas me vean jugar”.