En el mundo de Yann Pissenem todo se mueve a gran velocidad: desde las pistas de baile que se retuercen en su imperio de clubes, hasta su propio cerebro, para el que toma unos nutrientes especiales suizos. Y aun así, este impresario de las vibraciones practica la contención y la autodisciplina de un ejecutivo de Silicon Valley —y por eso domina la isla.
En el mundo de Yann Pissenem todo se mueve a gran velocidad: desde las pistas de baile que se retuercen en su imperio de clubes, hasta su propio cerebro, para el que toma unos nutrientes especiales suizos. Y aun así, este impresario de las vibraciones practica la contención y la autodisciplina de un ejecutivo de Silicon Valley —y por eso domina la isla.