La Cumbre Iberoamericana ha sido el escenario para un programa de trabajo en el que se ha visto la influencia de la reina para convertir lo que normalmente son eventos turísticos o culturales –los actos para acompañantes y parejas de las autoridades– en algo con contenido propio, y que tenga puntos en común con el programa principal.
La Cumbre Iberoamericana ha sido el escenario para un programa de trabajo en el que se ha visto la influencia de la reina para convertir lo que normalmente son eventos turísticos o culturales –los actos para acompañantes y parejas de las autoridades– en algo con contenido propio, y que tenga puntos en común con el programa principal.