Tras mudarse a Londres, la creciente pandilla felina de la escritora la llevó por el lado más bestia de la vida. Y, de paso, le dio una lección en materia de independencia.
Tras mudarse a Londres, la creciente pandilla felina de la escritora la llevó por el lado más bestia de la vida. Y, de paso, le dio una lección en materia de independencia.