Se usa mucho la expresión, ‘un marco incomparable’, pero en esta ocasión era cierto: la Maison Krug organizó en L’Empordà, a una hora y media de Barcelona, una de esas veladas difíciles de olvidar para los amantes de la buena vida en lo que muchos consideran una extensión de la Toscana en tierra catalana.
Se usa mucho la expresión, ‘un marco incomparable’, pero en esta ocasión era cierto: la Maison Krug organizó en L’Empordà, a una hora y media de Barcelona, una de esas veladas difíciles de olvidar para los amantes de la buena vida en lo que muchos consideran una extensión de la Toscana en tierra catalana. Vanity Fair España