Marisa Berenson: «Me gusta el cortejo, estoy chapada a la antigua. Hoy todo está regulado. Quizá los jóvenes lo prefieran…”

Diana Vreeland la empujó delante de una cámara, y así le puso cara al “terremoto juvenil” de los años sesenta. Visconti y Kubrick le garantizaron la posteridad. En albornoz y a la luz de las velas, la leyenda repasa su vida en su riad de Marrakech.  

​Diana Vreeland la empujó delante de una cámara, y así le puso cara al “terremoto juvenil” de los años sesenta. Visconti y Kubrick le garantizaron la posteridad. En albornoz y a la luz de las velas, la leyenda repasa su vida en su riad de Marrakech. Vanity Fair España

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