No fue la primera ni la última madre en querer vestir exactamente igual a sus hijos, pero detrás de la decisión de Diana había mucho más que un mero capricho estilístico. ¿Una declaración de intenciones? En parte sí. Pero lo cierto es que los dos hermanos no querían ni oír hablar de ir por ahí con lo que Harry, en una ocasión, definió como “los trajes más extravagantes”.
No fue la primera ni la última madre en querer vestir exactamente igual a sus hijos, pero detrás de la decisión de Diana había mucho más que un mero capricho estilístico. ¿Una declaración de intenciones? En parte sí. Pero lo cierto es que los dos hermanos no querían ni oír hablar de ir por ahí con lo que Harry, en una ocasión, definió como “los trajes más extravagantes”.