A finales de los 80 y principios de los 90, la difunta princesa confió en psíquicos, espiritistas, astrólogos y sanadores energéticos, entre otros, en su búsqueda de consuelo y orientación mientras su matrimonio con Carlos se iba desmoronando.
A finales de los 80 y principios de los 90, la difunta princesa confió en psíquicos, espiritistas, astrólogos y sanadores energéticos, entre otros, en su búsqueda de consuelo y orientación mientras su matrimonio con Carlos se iba desmoronando.