Aplaudida como la próxima gran revolución tecnológica, la fiebre por ChatGPT ha derivado en una especulación que beneficia a muy pocos. Sam Altman, responsable de Openai, –como lo hacen Satya Nadella, de Microsoft, y otros popes del sector– reconocen que hay señales de una burbuja similar a la que en el año 2000 provocó una crisis de cinco billones de dólares. Pero eso es lo que vale hoy solo una de las grandes del sector. Y las consecuencias de un estallido son impredecibles. Analizamos las señales de que algo no va bien en la IA.
Aplaudida como la próxima gran revolución tecnológica, la fiebre por ChatGPT ha derivado en una especulación que beneficia a muy pocos. Sam Altman, responsable de Openai, –como lo hacen Satya Nadella, de Microsoft, y otros popes del sector– reconocen que hay señales de una burbuja similar a la que en el año 2000 provocó una crisis de cinco billones de dólares. Pero eso es lo que vale hoy solo una de las grandes del sector. Y las consecuencias de un estallido son impredecibles. Analizamos las señales de que algo no va bien en la IA.