Ni los 425 millones de euros invertidos en los más de diez años de reformas de Buckingham han conseguido convencer a los reyes británicos para volver a la que durante dos siglos ha sido la residencia oficial real. Otra más que cae ante algo que Juan Carlos I vio hace mucho tiempo: en los palacios reales no se puede vivir.
Ni los 425 millones de euros invertidos en los más de diez años de reformas de Buckingham han conseguido convencer a los reyes británicos para volver a la que durante dos siglos ha sido la residencia oficial real. Otra más que cae ante algo que Juan Carlos I vio hace mucho tiempo: en los palacios reales no se puede vivir.