En Cannes, Francis Picabia metía leones en los casinos, pintaba la espalda de sus amantes y convertía las cenas de la alta sociedad en auténticas obras de arte. Pero tras el provocador se escondía un artista endeudado que había hecho de la fiesta su profesión. Su bisnieta, Anne Berest, nos narra las noches de un hombre que no sabía dormir.
En Cannes, Francis Picabia metía leones en los casinos, pintaba la espalda de sus amantes y convertía las cenas de la alta sociedad en auténticas obras de arte. Pero tras el provocador se escondía un artista endeudado que había hecho de la fiesta su profesión. Su bisnieta, Anne Berest, nos narra las noches de un hombre que no sabía dormir.