La joya está formada por 2.500 diamantes engastados en una montura de oro y plata con dos alas a los lados, por encima de las orejas. Se la encargó la tía abuela de conde de Rosebery a Cartier, y es la última de estilo mitológico que salió de los talleres de la emblemática firma.
La joya está formada por 2.500 diamantes engastados en una montura de oro y plata con dos alas a los lados, por encima de las orejas. Se la encargó la tía abuela de conde de Rosebery a Cartier, y es la última de estilo mitológico que salió de los talleres de la emblemática firma.