El desahucio de Maricarmen, una anciana de 87 años, ha devuelto la indignación por el acceso a la vivienda a las calles y ha propiciado una acampada en el centro de Madrid que evoca las protestas de 2011.
El desahucio de Maricarmen, una anciana de 87 años, ha devuelto la indignación por el acceso a la vivienda a las calles y ha propiciado una acampada en el centro de Madrid que evoca las protestas de 2011.