La estricta jerarquía ha dejado esta coincidencia familiar en una mera anécdota: mientras los reyes y sus hijas seguían la misa desde el presbiterio, sus parientes lo han hecho a pie de plaza, separados de los miembros de la Familia Real por varios metros.
La estricta jerarquía ha dejado esta coincidencia familiar en una mera anécdota: mientras los reyes y sus hijas seguían la misa desde el presbiterio, sus parientes lo han hecho a pie de plaza, separados de los miembros de la Familia Real por varios metros.