A los veinticinco años, Leonard Cohen se fue a Grecia a escribir y conoció a una joven madre noruega. Aquello fue el comienzo de una etapa marcada por sus casas blancas, la escasez de dinero, el trabajo y una vida en común que quedaría ligada para siempre a la isla.
A los veinticinco años, Leonard Cohen se fue a Grecia a escribir y conoció a una joven madre noruega. Aquello fue el comienzo de una etapa marcada por sus casas blancas, la escasez de dinero, el trabajo y una vida en común que quedaría ligada para siempre a la isla.