Desde 1606 hasta 2026, casarse con una princesa de Liechtenstein era un billete directo a la aristocracia y la riqueza. Pero el príncipe regente decidió este verano que los privilegios tenían que revertir a las mujeres. Y no ha sentado bien entre los desplazados.
Desde 1606 hasta 2026, casarse con una princesa de Liechtenstein era un billete directo a la aristocracia y la riqueza. Pero el príncipe regente decidió este verano que los privilegios tenían que revertir a las mujeres. Y no ha sentado bien entre los desplazados.