A pesar de las promesas de productividad, la IA no solo amenaza con transformar el empleo y devorar recursos energéticos, sino que también abre un escenario de posibles fracturas sociales y políticas.
A pesar de las promesas de productividad, la IA no solo amenaza con transformar el empleo y devorar recursos energéticos, sino que también abre un escenario de posibles fracturas sociales y políticas.