Un millón de personas haciendo cola, entradas que se agotan en cuestión de minutos y unos precios que dan vértigo. A simple vista, cuesta adivinar una crisis de la industria de los conciertos, pero la realidad podría ser otra.
Un millón de personas haciendo cola, entradas que se agotan en cuestión de minutos y unos precios que dan vértigo. A simple vista, cuesta adivinar una crisis de la industria de los conciertos, pero la realidad podría ser otra.