En 1976, consiguió la puntuación máxima en los Juegos Olímpicos de gimnasia artística. Entonces era poco más que una niña, que se había criado en la Rumanía del bloque comunista, de donde huiría en 1989 para comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Desde hace años, es embajadora de los valores del deporte para la Fundación Laureus, cuyos premios se entregan este lunes en Madrid.
En 1976, consiguió la puntuación máxima en los Juegos Olímpicos de gimnasia artística. Entonces era poco más que una niña, que se había criado en la Rumanía del bloque comunista, de donde huiría en 1989 para comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Desde hace años, es embajadora de los valores del deporte para la Fundación Laureus, cuyos premios se entregan este lunes en Madrid.