Mientras la Corona de Inglaterra vende hasta cinco ginebras royal distintas y platos con la cara de la reina Isabel, la monarquía española se contenta con monedas, sellos y una tote con el escudo del rey. Y relega el resto de recuerdos sobre sus miembros y sus símbolos a un limbo legal que sólo algunas pastas y galletas se atreven a cruzar.
Mientras la Corona de Inglaterra vende hasta cinco ginebras royal distintas y platos con la cara de la reina Isabel, la monarquía española se contenta con monedas, sellos y una tote con el escudo del rey. Y relega el resto de recuerdos sobre sus miembros y sus símbolos a un limbo legal que sólo algunas pastas y galletas se atreven a cruzar.