Una carcajada a destiempo, un alma blanca

La semana que acaba observé una escena altamente desconcertante: la asistente a una conferencia sesuda supo encontrar algarabía como diamantes donde otros solo atendíamos. Debí preguntarle por el secreto de la felicidad plena, pero se me escapó entre la multitud.  

​La semana que acaba observé una escena altamente desconcertante: la asistente a una conferencia sesuda supo encontrar algarabía como diamantes donde otros solo atendíamos. Debí preguntarle por el secreto de la felicidad plena, pero se me escapó entre la multitud. 

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