Lorenzo Castillo: “Soy anfitrión sin que nadie se entere. Miro a quien tengo que mirar, lo tengo todo medidísimo”

El arte de recibir no tiene secretos para el interiorista, experto en el sutil arte de la improvisación y el respeto al protocolo. “Una cuestión de sentido común”, advierte. En sus reuniones solo hay dos cosas prohibidas: la cursilería y la luz blanca.  

​El arte de recibir no tiene secretos para el interiorista, experto en el sutil arte de la improvisación y el respeto al protocolo. “Una cuestión de sentido común”, advierte. En sus reuniones solo hay dos cosas prohibidas: la cursilería y la luz blanca. 

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